domingo, 22 de abril de 2012

Ella es Saraí.


Era el día, varías veces nos ha tocado pasar por esto, una despedida más, quizá la más triste porque sabemos que nos necesitamos más de lo que creemos, y nos tenemos más lejos de lo que queremos, 2028 kilómetros nos separan de nuevo, al final de la noche mi mejor amiga y mi mejor amigo bailando y platicando cómo si se conocieran de años, fue un sueño hecho realidad. Desde la primaria juntas, en la secundaria nos tocó en el mismo grupo, pero yo me salí y ahí nos perdimos la pista un tiempo, luego en la prepa fue cuando la amistad se convirtió en lo de ahora, hace siete años decidió irse, justo cómo hoy. La madrugada llegó y la despedida también, la primer parada Guadalajara, y  su camión salía en unas dos horas más, ella fue la primera, y cómo pocas veces, yo comencé a llorar también ( en público... porque yo solita lloro a cada rato), los abrazos, los consejos... los adiós concluyeron estos meses en que nos dimos cuenta que nosotras hemos cambiado mucho en este tiempo, y el cariño también; crecío. Tijuana no me gusta, está tan lejos.   



2 comentarios:

Gabriel Cruz dijo...

Bueno Ada, mientras la amistad se mantenga, y es padre ver cómo esta se mantiene fuerte y estable pese a las distancias, ya tendrán el momento para volver a estar juntas :)

Novak dijo...

No se murió; tomaron caminos distintos. No se separan para siempre pero hay que aceptar la idea de que así debe ser. En cambio, el cariño que se tienen no se va a desvanecer, y el recuerdo quedará ahí de manera imborrable. A menos que se enfermen de la memoria y todo valga madre.

Visítense cada que puedan.

PD: Tu amiga la de los lentes está guapísima.