En los primeros meses Javier de “la casa de los cuentos” con sus comentarios me hizo saber qué además de mi alguien leía lo que publicaba; poco después Mau Venom robó varios suspiros mientras leía lo que dejaba escrito por aquí; poco después Moka comenzó a iluminar las entradas con sus comentarios, eso me recuerda a su comadre Su, que parece ser muy coqueta, por supuesto que son meras aseveraciones mias; claro está que esa característica en el nombre (o nik) lo lleva Coqueta que igual es tierna, sexi, objetiva, pero lo que siempre haciéndole honor al nombre, Coqueta; también pasó por acá mi casi vecino de facultad Koala, quién me debe una celebración de bienvenida al feis; Javier qué desde su barrio viene a saludarme al mio; Raúl a cuenta de quién corre mi primer premio; Iván mejor conocido cómo Iguanito que me roba una ligera risa con cada comentario, Bonbón Amér también paso por este blog dejando sus cometarios, algunos mas interesantes que el propio post; Aztlán que dejó en alguna ocasión una buena rola por acá; la srta. Morfina que me regaló algunas palabras oportunas; últimamente El Lagarto me permitió entrar en su mundo; Novak, pinche Novak! Me cae bien; La interesante manera de escribir de Pan; un hombre mirando al SudOeste, me encanta su redacción!; y ya me metí en un lió, porque tardaría un buen en mencionar a los que me han regalado algo de su tiempo al leerme, Bagismo, Omar, Slave, Astartea, el Belo, Mauricio de Rarezas Corp., que se rumora se daba recompensa por su paradero (ya casi también por el mío) Ro, AnGels, Ann; y la lista sigue y sigue, pero para no hacerla aún más larga el propósito de esto es agradecer, gracias por no buscar un agradecimiento al leerme, gracias por comentar, gracias por no hacerlo, no siempre es necesario; gracias a tí por leer esto hasta el final.
Besos…




ccon el riesgo de una colección de cuentos de Cortázar cayendo sobre mi cabeza, opte por adelantarme y lo baje del estante, leí el índice, encontré la autopista del sur en la pagina doscientos y tantos, y mientras todos creaban una sociedad con desconocidos, alrededor de mi pasaba algo diferente; reggae que estimulo mis pies a moverse mientras seguía leyendo, palabras entre dientes que no logre traducir acompañadas de acordes a los que no puse mucha atención, el sonido de la entrada de alguien al Messenger , y el escuchar y sentir como encontraba el aire del ventilador a mis pies en movimiento, irónicamente, con todos esos ruidos cerca de mi, experimente un nuevo placer (sin contar de la carencia de otros en mi día); el silencio. Sí, que horas más calladas y placenteras tuve ayer.




