miércoles, 4 de julio de 2012

De empereodidades.

Hacía cinco noches que no le veía,  juré jamás pararme de nuevo por el bar , él no dejaría de trabajar ahí, fue más fácil dejar de ir yo... al menos eso creí los primeros cuatro días...  cómo imán regresé al quinto, me hice la desentendida, cómo si mis miradas no le pertenecieran, podría apostar que siempre fue mío, pero no lo hago porque no dejaba de ver a esa mujer que se sentó justo ahí en la barra, que tiene ella que no tenga yo? cinco kilos menos?  su cabello sedoso? las inseguridades se apoderaron de mi, desde las pantorrillas un calor recorrió mi cuerpo hacía arriba, mis piernas, luego mi estómago, que mariposas ni que nada, éste calor me mata! y yo ahí... viendo el espectáculo más doloroso en mucho tiempo - me hubiera quedado con el otro- al menos de aquel nunca supe donde trabaja, y me hacía feliz, algunas noches... no cómo ésta, y yo ahí sentada de espectadora, eso es peor, o peor mi decisión de venir, o peor haberlo conocido, o peor las cosas que pasan por mi mente, o peor no irle a decir que lo amo, o peor es nada... o todo.

2 comentarios:

Vanished dijo...

hola me gustó mucho tu blog. Saludos

Novak dijo...

Esos malditos celos que todo lo echan a perder.