domingo, 22 de diciembre de 2013

Odio bañarme diario, pero las buenas costumbres me acorralan; por la tarde después de renegar por hacerlo preferí irme a la cama antes que a comer, me dejé caer en esas almohadas, no extrañé para nada las cinco mías, me absorbieron y me mantuvieron cómo por dos horas. Yo insisto en que ésta cama, está hecha para  descansar por la tarde y no dormir por la noche, es mágica.

2 comentarios:

Alexander Strauffon dijo...

Es que para este tiempo deberian haber inventado ya esos baños automatizados rapidos como en los Supersonicos. El futuro convertido en presente nos ha defraudado.

::aDa_MaDriNa:: dijo...

Tu eres de los míos :)