viernes, 2 de septiembre de 2011

De historias pasajeras #3

Cada mañana veo el techo y formo figuras con las manchas de humedad formadas por el moho, me causan gracia, parece que se burlan de mi miopía. De unos días para acá creo que mi acompañante nocturno piensa en dejarme, está esperando el momento adecuado para no ser él culpable, o al menos no parecerlo, le daré el gusto, sólo porque el ya me dio muchos gustos a mí. Llego diario a la oficina a diferente hora, más bien a diferente minuto… inconstante! Me dice el checador. Por eso él no es un prospecto para mi, no me aguantaría más de una quincena. Ni yo por su puesto.

De lunes a viernes voy al mismo bar, dos daikiries y me voy, el barman no me cobra las bebidas, cuando mucho el saludo… siempre me despide con la misma frase “te veo mañana” tal vez por eso regreso al día siguiente. El sábado se lo dedico a él, después de todo me regala todas las noches felicidad. Últimamente creo, que si no existiera un acta da matrimonio de por medio, los domingos también serían míos.

3 comentarios:

Gabriel Cruz dijo...

Mal plan con lo de tu acompañante nocturno, pero quizá no por nada dicen que "nada es para siempre" :(
Qué envidia con lo de tu barman, bien consentidito que debes de tenerlo, espero que él sepa del aprecio que le tienes :)

Markoo__ dijo...

Pórtate bien...

carlos dijo...

suena tan Melancólico cómo prohibido. Cuentas buenas historias Ada Madrina.